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Opinión

Micaela García: al pie de un árbol

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1.- Finalmente las sospechas sombrías se concretaron en realidad tenebrosa por partida doble, desatando angustias e indignación al unísono: la joven estudiante de cuarto año de Educación Física y militante social, Micaela García, de 21 años, fue hallada sin hálito de vida, al pie de un árbol y el principal marcado como presunto autor de su desaparición, sería también su asesino. Ahora la Justicia deberá determinar si actuó solo en su salvajada o con algún otro chacal más.

En un descampado a dos kilómetros de la Ruta 12, en Gualeguay, Entre Ríos, en un predio perteneciente a la “Estancia 6 Robles”, allí había quedado inerte la mujer, sin ropas, y como dijimos, al pie de un árbol; no estaba enterrada.

La desazón de todo un pueblo y de su familia, es harto comprensible. Como así la impotencia generalizada por la actitud del señor Juez Rossi, el cual liberó antes de tiempo a un violador serial, Sebastián Wagner, hoy en el foco del tumulto.

Semejante instancia, lectores del alma, motivó una llamarada de manifestaciones espontáneas, convocadas para la noche sabatina, a las 20 horas en cada ángulo del país.

Hete aquí que Olavarría, impregnada por las lágrimas del cielo, no fue la excepción a la regla de poner de manifiesto un arduo y consistente repudio a tales sucesos macabros que, oh casualidad, siempre dejan saldos femeninos luctuosos.

Por tal motivo, y bajo el paraguas de “NI UNA MENOS”, fueron un centenar de almas compungidas, las que se solidarizaron espiritualmente con Micaela y su familia y, aprovecharon por supuesto, para visibilizar una vez más, con pancartas y carteles, a varios sujetos locales acusados de abusos sexuales y/o violaciones.

“Animate”, el Partido Obrero, el diputado César Valicenti, el concejal Marcelo Latorre, y otras tantas entidades y personas, se olvidaron de la copiosidad de la lluvia y recorrieron las céntricas arterias en busca de respuestas, de un coto para tanta miseria humana.

Se movieron los pies por Rivadavia hasta Hornos; por ésta a Vicente López; de ahí a Dorrego y el regreso al punto de origen: las escalinatas del Palacio Municipal. Sin embargo se permitieron caminar luego una cuadrita más, hasta López y San Martín para “escrachar” un comercio ubicado en la misma esquina, (“42 K”) acusando directamente a su propietario, el ginecólogo Lescano de ser un integrante de la “troupe” de abusadores de mujeres.

2.- InfoOlavarría habló en exclusiva con Eugenia Iturralde, miembro de “NI UNA MENOS”, para conocer mayores datos de la convocatoria.

Decinos, por favor, dos o tres conceptos de lo que representa esta nueva movilización. “Bueno. Agradecemos a toda la gente que nos ha acompañado en este día lluvioso. Hemos marchado para denunciar los casos de violación que hay en esta ciudad, sensibilizándonos con lo que le ha pasado a Micaela. Pedimos justicia, por ella y por las mujeres de nuestra Olavarría. En la calle se escuchó la preocupación por el pedido de captura de Agustín Casado, todavía prófugo. También hemos solicitado el seguimiento de las causas del doctor Lescano, quien está apelando hace años y no se sabe nada. Y el martes haremos una conferencia de prensa para pedir justicia por Cristina Santillán, de Azul, cuyo caso irá a Juicio por Jurados”.

¿Notaste y notaron, entonces, un acompañamiento interesante, pese al mal tiempo reinante? “Sí. Estamos trabajando hace ya dos años con otras organizaciones feministas y partidos políticos. Así que trabajamos en conjunto todo el año y la gente se va sumando”.

¿Qué mensaje podés dar a aquellas personas que, por equis motivos, no estuvieron hoy aquí? “Es una problemática que nos atraviesa a todos. No hay que reproducir el patriarcado, por eso necesitamos el compromiso de la sociedad y de la Justicia. Y pedimos también la pronta resolución del caso de Natalia Bustos, que fue muerta en forma violenta”.

Por Mario Delgado.-

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Opinión

Lo bueno de tener prioridades

Tener prioridades es realmente óptimo: sugiere, entre otras cosas, que el individuo o los gobiernos de los tres niveles, poseen un criterio juicioso, y cuentan, además, con un proyecto de vida de largo alcance.

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Marcar las cuestiones a realizar o resolver con premura, habla bien y nos habilita a creer que hay una contemplación completa de la realidad, y, en base a tal visión, se planea un estricto núcleo de objetivos a cumplimentar. 

Marchar por la senda sin rumbo, sin norte ni guía, es mala o necia, al menos, señal. Por tal motivo se interpela siempre a cada quien, contar con una agenda al alcance de la diestra. Y activar los hilos en consecuencia, desde luego. 

A propósito, este pequeño marco introductorio pretende depositarnos, mis amigos, en un ítem crucial para la concreción individual y colectiva como ciudadanos plenos. Y, conviene por cierto mencionar, la imposibilidad de seguir guitarreando en esta temática que ofreceremos, y desprenderla lo antes posible, de fanatismos partidistas. Me refiero en concreto a la Educación nuestra, en esta nación gloriosa. 

Se ha difundido hace horas atrás un informe contundente por parte de la señora Ministra de Educación de CABA que sentencia con supina espontaneidad, los vericuetos de la niñez y adolescencia que no transitan por un camino elogiable en materia de aprendizaje, llegando a terminar la Primaria o estar en Tercer Año de la Secundaria y no saber leer y escribir sin yerros y tampoco poder comprender y explicar con palabras propias, un texto cualquiera. 

Tamaña deficiencia se ata, en cierta manera, al tiempo de parálisis escolar impreso por la pandemia y la sucesión de cuarentenas. Podríamos asimilar tal contingencia en mayor o menor talante; sin embargo las deducciones del informe van más allá del proceso frontal del Covid 19 y sus medidas aleatorias. El problema a aceptar sin disimulos ni excusas mantiene firme la idea de que, en rigor de verdad, hay un drama previo, un dilema estructural que se agudizó con el virus chino, pero no es solamente esta reciente etapa dispar, entre la virtualidad y la ausencia en las aulas. 

Aún se agrega otro condimento no menor: se ha hecho un relevamiento entre una determinada cantidad de chicos, de entre 12 y 16 años, para averiguar si logran captar los subtítulos de las películas habladas en inglés u otro idioma, en cines o dispositivos hogareños. El análisis resulta desalentador, puesto que la gran mayoría, expresa no alcanzar a leer en tiempo real los zócalos correspondientes, no por interferencias en la visión, sino por no saber leer de corrido. 

El temido abandono del noble hábito de la cotidiana lectura, es una incómoda piedra puntiaguda en el calzado. Y no se notan visos de mejoría. 

Como daño colateral, por otra parte, del virus coronado, se ha comprobado que alrededor de 600.000 alumnos en el territorio nacional y 200.000 en la Provincia de Buenos Aires, no retornaron a sus establecimientos educativos al abrirse la famosa y tardía presencialidad. 

Un escándalo, sin objeciones de ninguna naturaleza. ¿Y ahora, quién carga con semejante cruz social? Porque, ¿alguien puede aseverarnos que tales pibas y pibes, volverán raudos a sus obligaciones escolares, al ser visitados por un docente o asistente social?

Una auténtica lástima que redobla la apuesta a constatar en qué sitio hemos colocado a la educación. Obvio, que ha descendido varios peldaños de cómo supo hallarse situada otrora. 

Por Mario Delgado.-  

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Opinión

Te acostumbrás 

Un amigo, un poco mayor que yo, me graficaba ayer que, en rigor de verdad, los argentinos nos vamos acomodando, nos adaptamos, con suma ductilidad, aunque refunfuñemos, a ciertas cuestiones demenciales que debieran sacarnos de quicio y movilizarnos de otra manera. 

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“Te acostumbrás”, me pontificó, despejando incluso con tal frase, cualquier sombra de duda que pudiera subsistir aún. No hay pena ni atropello que no se nos haya puesto de manifiesto, y, sin embargo, continuamos erguidos como sociedad y metidos cada quien en lo suyo. 

La escasa atención que le brindamos a los sucesos del entorno, tal vez tenga mucho que ver con las instancias personales de cada sujeto. Las ocupaciones son cada vez más en base a que el dinero rinde menos. 

Se naturaliza la opción del mayor esfuerzo y la gente dispuesta, sale en pos de ganarse el cada día más caro, pan vital. Una pequeña gran gragea, un botoncito de muestra que nos revuelve la panza, pero, reitero, no todavía como la contingencia requiere de un pueblo auténticamente agobiado y harto. 

Los niveles de corrupción piramidal se elevan a la enésima potencia, revolean bolsos con dinero mal habido en conventos o cuentan plata afanada en sendos videos virales, y todo gira sin más que algún comentario atrevido, desafiando a la ya incorporada manía de soportar y sobrellevar el drama, las culpas de otros. 

No se hace ni siquiera un necesario gasoducto y luego llegan los “verseros” de siempre, con excusas y mensajes altisonantes. Y los robadores de vacunas contra el Covid se pasean orondos, dando cátedras seguro, de cómo fomentar el buen turismo ahora que todo mundo acató órdenes salvadoras. Hipócritas impíos, exonerados por el poder, como un tal Firmenich o un viscoso Verbitsky. Falsedades convertidas en relatos presumiblemente verídicos, para entretener a la platea boquiabierta, que no despierta.

En tal contexto de locura y terror, no escasean los heridores del campo, los que nada saben del trabajo aguerrido de los productores chicos o medianos, y demonizan al sector, olvidando que de ahí emana el 65 % de lo que consume el argentino. 

Y nos quedaría chico el espacio para ir citando con mayúsculas, si lo desean, los yerros y las tropelías de los poderosos que se apoltronan en sus sillones, bebiendo en copas de oro, el sudor de los humildes. 

Ya probaron el sabor de dominar a una población encerrada y muerta de miedo e incertidumbre y van a ir por más perversidades. Porque no les importa subsanar las necesidades básicas, ni mejorar la calidad de vida del ser humano; sólo ansían llenar sus propias arcas, permanecer y ampliar la red de mantenidos por el Estado, que son los votantes cautivos, los temerosos que no se irán del redil por no perder sus planes sociales. 

Mientras la inflación consume las billeteras y separa a familias enteras, ahorcadas y sin solución, al tiempo que la inseguridad y la droga incrementa su paso fuerte y mortal, se encienden los doble discursos, las linternitas de los jetones de ocasión, charlatanes de bar, sin programas efectivos para mutar tanta mugre. 

Te acostumbrás, es cierto y penoso, a convivir con la putrefacción y contemplar sin esperanzas el panorama difuso del país que amás. 

Por Mario Delgado.-   

  

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 Farmacias de turno en Olavarría Facultad de Derecho